10 diciembre 2008

 

En la soledad de Ouddanne

Aun hecho de menos tu mirada, sin tiempo, sin alma, vagar en las tardes calladas. observar los trajines de los que van y vienen, no por asomo me quede prendada, fué la otra cara, la visión de esa manada... La que me dió que pensar, de que mundo vienen tus pasos. hallazgo y luz en una ciudad tapiada, las piedras de tu fortaleza ahora estan tiradas, donde fué el pueblo que habitó estas moradas.. solo queda un tiempo muerto y una vida ambulada, por que en este camino apareció tu semblanza.. tiempo que no mata, enseña el color de la fragua..

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DIME QUE TE COMPRO...



25 septiembre 2008

 

MARRUECOS CERCA...

Las aventuras en Mauritania de la mano de nuestros aventureros del nublo, busca nuevos escenarios, esta vez Marruecos esta más cercano y pronto las comunicaciones nos invitaran a una escapada en los próximos años venideros, cuando la naviera de Armas, vuelva a estar operativa con Tarfaya.
Mientras nos frotamos las manos.

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02 abril 2008

 

Pescando al sol

Mauritania es un paraiso de playa, mar y arena.

29 diciembre 2006

 

La otra Baja... que yo disfrute (7)


Esto se acaba… llegar a Noaudhibou y tener que salir pitando, no era el mejor final para la aventura, pero la realidad de un país, en el que hay que improvisar todo, es latente. Ni los vuelos internacionales cumplen sus horarios, te cambian la hora, el día y hasta el trayecto. Curioso comentar que hasta el día anterior no había avión para salir del país. Bueno, el consuelo lo matamos con unas merecidas cervezas y pizzas, la comida más civilizada que probamos, no es que la que se hizo estuviera mal, es que esta, Se podía comer sentado delante una mesa, aunque a deshoras, la disfrutamos contra – reloj. El contenedor que más temprano hemos cargado en la historia, a las 3 h de la madrugada, eso sí, de ahí al Aeropuerto pasando por la ducha de un triste hotel “de aquellos”.
Quiero agradecer en nombre de todos los compañeros que organizamos esta aventura, el espíritu y camaradería que reinó en todo momento, lo pasamos genial, reforzamos el valor de la amistad y del compañerismo. Siempre comento que es muy difícil estar a la altura sin medios, que no somos nadie en un país tan pobre, que hacemos e improvisamos lo que podemos en cada momento, reincido en que puedes programar lo que quieras y hacer la mayoría de las veces lo que no quieres, pues por que es así. Nosotros vamos de aventura en la soledad de un desierto y con las referencias justas. Nosotros, exponemos nuestro físico ante una caída desafortunada o inesperada, nosotros vamos a la deriva, guiados por el sentido común que en estos lugares es el más imperante. Un marinero me contó, conociendo la soledad y la grandeza de estas tierras, que los mas parecido a navegar en el mar es hacerlo en este escenario, la planicie, no entiende de referencias, cuando viajas en un sentido, la movilidad depende del agente externo, el GPS, que te dice donde estas y por donde vas , el factor suerte es un gran aliado en hacer las cosas bien, revisar las motos día a día, dejarte guiar y usar el sexto sentido, que es el respeto a lo desconocido y a los excesos. Luego buscas y descubres referencias antiguas como el sol y la luna.
El haber vuelto desde la óptica del repetidor a estos escenarios, te curte y afina el instinto, te argumenta para brindar más experiencia a los compañeros que descubren el valor de una aventura. El magnetismo del desierto lo vives con intensidad en la memoria, los días posteriores al regreso, es verdad que tiene algo especial, que nos atrae a volver, será el cúmulo de sensaciones atrapadas y escenificadas en un intenso viaje, será el surfear por las doradas y espléndidas dunas, será la grandeza y profundidad de sus escenarios, será lo inhóspito u excitante palpar del pasajero. El hecho es, que de las tres bajas que hemos asistido y organizado, hemos aprendido de todas, con la misma intensidad que en la primera, pero con la experiencia de la tercera, haremos un lapsus de análisis y reconversión, necesitamos abrir nuevos escenarios en un territorio tan grande, necesitamos seguir descubriendo que hay más allá del desierto que conocemos. Pero hay que verificarlo, hay que volver a retomar el espíritu de la aventura y encauzarla como tal. Para todo ello tomaremos aire y pensamiento, experiencia y decisiones, por supuesto, será el tiempo el que de las mejores soluciones, y consejos. A el nos remitimos, nosotros seguimos soñando en volver, pronto o tarde pero volver, la atracción de esta dama que es la inmensidad de arenas rubias, con sus majestuosas curvas, donde cabalgar y retozar despiertos, con la intensidad de dos enamorados, nos hará seguir soñando el momento de un regreso no tan lejano.
A todos los que han participado en esta tercera apuesta nuestro agradecimiento y comprensión por los buenos y malos ratos. A los que han estado en cualquiera de las tres ediciones de la Baja Canarias Mauritania, gracias, por compartir bellas experiencias.
Desde lo alto del Nublo hasta los mares de arena de Chingueti

27 diciembre 2006

 

La Otra Baja que yo conoci.(6)


Hay un trecho de playa donde las dunas son acantilados de esbelta altura, donde el color de la arena mojada sube del dorado al blanco de las crestas de las montañas, es ahí donde empiezas a palpar la grandeza de la soledad y la belleza de la creación, donde sientes la fortuna de estar de intruso en un escenario de la tierra, cabalgando como jinete del tiempo, la mirada y la recepción se abstraen y minimizas la grandeza del lugar. Es después de volver una y otra vez, cuando reparas en el detalle, cuando escudriñas el paisaje y buscas lo desconocido. Acampar en la playa fue un agradable acierto, tener de testigos el océano de frente, la playa de costado, las dunas de almohada y el cielo de carpa, es un gozo para saborear. Pocos se atrevieron al milagro y desafío de purificarse en el océano frío fue un placer mitigar en el espacio de los pobres. Víctor, el Caballa y yo, decidimos entrar y romper el hielo, enjuagarnos el ajetreo del día y luchar con el frío elemento hasta equilibrar la temperatura corporal, El caballa y víctor abandonaron pronto el entusiasmo, sacudiendo el frío latente. Yo conseguí equilibrar el bloqueo helado, y disfrutar un poco más de la terapia del atlántico.
Con los espaguetis en el fuego y las motos revisadas decidimos planificar el final de la aventura. Con un poco de suerte visitaríamos las islas del parque banc dar güin que fue uno de los primeros parque nacionales de África, por la inmensidad y variedad de las especies de aves migratorias que allí frecuentan.
La noche inmensa y fría de sereno, nos mantuvo en velada junto a una hermosa hoguera, apareció una botella de Güisqui y otra de Frangélico esta, llego de Lanzarote, entre kiko y Noly habian guardado unos tragos para la despedida, lastima que el cansancio retira pronto a la gente, el sueño es el mayor deseo de los cansados y salvo Felipe, Maria, Mary Carmen y Pili que aguantaron casi hasta el final, todos huyeron ateridos a los refugios impermeables, la verdad que las brasas de cayucos estaban para untarlas con comestibles y si no una buena piña o mazorca tostada, hubiese puesto el broche a una noche especial.
Controlar el nivel de las mareas es vital, para poder atravesar la playa, ya que con la marea alta es difícil poder avanzar en la arena blanda, por ello nos llevó a descansar una mañana en aquel paraíso natural, sobre las dos de la tarde pusimos rumbo a Nouamgar. Es allí donde acaba la ruta por la playa de arena para adentrarte en la ensenada del parque, antes, paramos en la salida del pueblo en el control de la costa. Donde aparecen los esqueletos de dos grandes Cetáceos del pasado. Enfilamos el paso por las lagunas secas y tramposas, salirte del trazado que han marcado los coches, puede ser una equivocada decisión de la que pronto te enteras, cuando veas frenarse tu motor y avanzar bajo mínimos, entonces aceleras y rezas para no quedarte atrapado, por que todo es plano y engañoso. Hay una parte del parque donde la pista es una serpiente de arena y roderas, donde tienes que cruzar rápido y concentrado, huyendo de las yerbas de camello que se agrandan a tu paso. Zigzagueando y metidos en el surco para evitar el caerte. El amigo Felipe con la Adventure de Nacho ganó su cátedra en este sitio, de no haber pillado arena, pasó a comerse todo el pastel de un solo trago, fue su mejor bautismo. Playa, Dunas, laguna, Campo, y asfalto.
Tessot era la antesala para salir de la costa, aprovechamos para repostar con los vehículos de asistencia, intercambiamos palabras y decidimos partir a Nouadhibou, la tirada era larga y la tarde estaba bien entrada, decisiones diversas de continuar por el track o continuar por la carretera hasta la salida oficial del parque. Nos descolgamos kiko y yo por la rodera de la pista saliendo del track y continuó el resto con el GPS por la ruta, en la incertidumbre de la perdida o rotura de algunos, esperamos hasta que aparecieron las estrellas para partir, y continuamos en la noche del asfalto, que nos fue juntando a todos.
Viajar de noche por la carretera no es agradable, el frío helado del desierto se te cuela por todas partes, el paisaje nocturno lo adivinas y hasta lo deformas intentando buscar alguna silueta en la lejana oscuridad, para no aburrirte y matar el tiempo del viaje cuentas las luces que te vas encontrando de frente, sumas mentalmente lo rodado, cambias de pantalla el Gps, para que se mueva las imágenes y te muestre otros datos, te pones de pies hasta cansarte y te sientas, cuando estas cansado de estar sentado, te vuelves a levantar y así largas horas de transición irreversible, ojala y hayan llegado todos, piensas, ojala no se rompa nadie, ojala no se quede nadie sin gasolina.

Continuara

25 diciembre 2006

 

La otra baja. que yo conozco. (5)

Volver a Terjit por carretera fue más sencillo, a primera hora los colores de la tierra son opacos y la naturaleza alberga un encanto sutil, destacando las tonalidades de las sombras y la luz. Cruzamos un riachuelo que baja cristalino de los grandes cañones de la cordillera, luego de visitar este paradisíaco rincón como el mejor ejemplo, de Oasis de las mil y una noches. Continuamos por la carretera que nos lleva a Atyountk. Acabaré esta historia contada y no he escrito ni un solo nombre de lugar correctamente, no importa, yo me entiendo. Al final de la tirada de asfalto, está este pueblo, allí repostamos, comemos bocatas y Mª Carmen cumplió su objetivo de visitar personalmente un colegio y repartir la ayuda de material escolar que había llevado en varias cajas, un detalle que le gratificó moralmente. Desde Atyountk a Tiwilik es una tirada sabrosa, hay de todo, grandes llanuras de gravilla fosilizada, cadenas y cadenas de dunas en posiciones oblicuas, que te obligan a ir buscando el sur constantemente, para no meterte en medio. Yerbas de camello en abundancia de todos los tamaños y durezas, por supuesto los reyes del reino animal que son los camellos también, es curioso con la cara que te miran, no les caes bien, estas en su territorio y les tocas las jorobas cada vez que pasa el ruido, que debe ser lo que les pueda molestar. Hay una formula para encontrar pronto la playa, seguir el gran GPS del Sol, la dirección es la misma que la del instrumento de navegación, apostamos llegar antes a la playa que el sol y lo conseguimos, hubo que correr un rato. Es en este paraje donde todos los escenarios son iguales, la monotonía de los campos planos, de las dunas que tocan el cielo, de palpar el tiempo; el estático y el dinámico. Nuestro Tuareg más loquillo es el amigo Ángel, acabó regresando a Mauritania sin GPS nuevamente, el es así de especial, como va sobrado de pilotaje, actúa de perro ovejero, siempre va por fuera, por cualquier lado, menos por donde nos gustaría. Aparece y desaparece como el Guadiana, siempre le damos la bulla para que no se aleje, que se puede perder, hasta que sucedió. En uno de esos adelantamientos decidió parar en un supuesto cruce de caminos, como estaba feliz se quedó dormido en una duna, y sucedió que al despertar…como el cuento de pulgarcito se perdió en el bosque pero de arena. Se le aceleró un poco el corazón, su ordenador cerebral se puso a trabajar a marchas forzadas y hasta su ingenuo le dijo que era broma seguramente, que sus amigos de contienda no le iban a gastar una broma de ese calibre. Pues sí se la gastaron, te dejaron tirado como una colilla y te temblaron las piernas y algo más. Entre nosotros los grupos 1 y 2 que hemos parado en el reagrupamiento, nos miramos con cara de preocupación cuando apareció el grupo de Ángel pero sin él, decidimos esperar haber si Aladíno era ayudado por el genio y sucedió que sí, un rato más tarde y lleno de jubilo apareció, como de haberle prometido algo al diablo u Allah, Si lo dioses del bien y el mal se dejaron engañar por la promesa de este individuo, que se atenga a la misericordia, por que les volvió a engañar con alevosía. Y desde ese momento, uso el sentido común para no abandonarse a su suerte, que por esta vez no le falló. Después de una breve parada para repostar, intuíamos el Atlántico cercano, el sol nos estaba sacando unas décimas de ventaja, que restamos en el último sprint hasta la playa, Tiwilit. El océano atlántico en estas costas es manso y sereno, rodar por la playa es otro de los placeres reservados del mundo, no un corto trecho, si no ochenta o cien kilómetros ondulados, de olas que te acarician, de arenas que te abrazan, de fragancias marineras, de paisajes de soledad, de viajes en el tiempo, de cayucos en espera, de pescadores azotados, de vigías que desesperan. El gran mar te atrapa y te invita a volar sobre la faz de sus aguas, cual gaviota pasajera, te pone en orden la mente y la añoranza, te libera la carga y te atiborra de pasiones encontradas. Continuará

23 diciembre 2006

 

La otra Baja...La que yo viví. (4)

Nos vamos de Chingueti que tenemos que bajar por el paso de Amogiar y la tarde se nos cae.
La puta curva del Aeropuerto! con perdón, se la come todo el mundo y acabas dentro de la pista de aterrizaje, es que primero estaba la pista de tierra que lleva Atar y luego hicieron el aeropuerto y desviaron la pista, 60 grados a la derecha u a la izquierda según se mire, el hecho es que las dos cosas están mal hechas, si no cuesta nada poner una buena señalización, bueno nada…
Lo de aeropuerto es que en aquella planicie improvisada, aterrizan los atonov y algunos pájaros metálicos de pequeña envergadura. Pero no se estén imaginando uno de los que conocen. Si no está señalizada la carretera, que a diario transitan coches, lo va a estar el aeropuerto que sabrá Allah cuando volverá aterrizar otro avión. Por cierto, para allanar las pistas de tierra y evitar que aparezcan ondulaciones, amarran neumáticos viejos de camión debajo de la pala del tractor y lo arrastran por toda la pista, cuando acaban la jornada lo dejan a un lado, y cuidado no te lo comas, como vayas cansado y dejando que la moto te lleve.
Subir por el Adrar es como intentar llegar al cielo pero muy despacio, la pendiente no se nota pero tampoco se acaba, hay una fotografía mental muy de África que es ver en el horizonte una estela de polvo, difuminado por la luz del sol, seguro esta a diez o quince minutos de donde tu vas, pero forma parte del paisaje de las pistas, obviamente son referencias para saber cuando tardarás en cruzarte con otro coche.
Tuvo el “Caballa”, Juan Carlos digo, es que a él no le importa que le digan caballa, que remolcar el Quads de Noly que expiró en chingueti, hombre la ciudad esta para morirse de otra cosa, que no sea rompiendo el motor.
Parecía que al final el sueño de Sergio, de bajar el paso de Amogiar, se iba a cumplir y no fue así, dejamos atrás el poblado del paleolítico Monod, que alberga unas estupendas pinturas rupestres, que no vimos.
Y ahí se encuentra en el centro del circo montañoso, una planicie pedregosa con un olvidado fuerte. Fort Sagant. Cuando los gabachos conquistaron estas tierras tuvieron en la mente de algunos generales, unas alucinaciones estratégicas increíbles. Si miramos atentamente el Fuerte, nos damos cuenta que están bien ubicado, pero más aislado que nada. Solo con cercarles el paso desde las cumbres de alrededor, se mueren de hambre dentro. Franceses. También rodaron una película importante en el pasado emulando las contiendas de aquellos tiempos, el titulo es el mismo que el lugar Fort Sagan. Tampoco la he visto, y ustedes.
Lo jodido del Paso del Amoigar es precisamente la entrada, que fue donde el bueno de Pancho “Auriol” cogió una laja afilada y reventó el cárter de la GS 80, el mundo se le vino encima, a él y a Sergio, cuando le comunicamos que no hacíamos Amogiar, por la suma de calamidades que llevamos a esa altura de la tarde, Recuento: el coche de la comida fallando y tirado en medio de las dunas, el Quads de Noly roto y remolcado y ahora la bemeuve, todo eso en el mismo día. Una hora más tuvimos que perder para soldarle el carter ala GS 80. Con el poxipól del amigo Ñito Huertas que llevó de todo, mientras en los escalones de piedras, el señor mayor, se entretenía saltando con la moto de trial, es que Pepe Moreno se quedó colgado en los treinta años y así está el píve, dando la tabarra y haciendo el gamberrillo hasta el final.
Los guardias del control nos saludan y dan el paso sin parar, seguro que les untaron bien. Bajar desde el Adrar fue un paseo que nos llevó a cruzar de noche la ciudad de Atar.
Reconversión nuevamente, decisión extra de dormir en hotel, por la hora, por las calamidades que veníamos arrastrando y por comodidad, un baño decente se hecha en falta. Y un Güisqui con hielo también.
Continuara

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