21 diciembre 2006
La Baja que yo viví (1)

Comenzaré por decir que andar por el desierto es lo más parecido a meditar en solitario viajando en el tiempo, las secuencias que pasan por tu mente se cuentan por millares, jamás vas a parar de pensar encima de la moto, tienes tanto tiempo para ello, que el resto de las cosas posiblemente pasen a un segundo plano. Las formas geográficas, la textura y el color de la arena, el control de la máquina, los tan famosos espejismos que aparecen cuando bajas el rendimiento tras muchas horas de tensión, sin contar el análisis de tu vida por supuesto.
Aún así es divertido y excitante, pensar que puedes llegar alguna parte que se esconde detrás de las referencias mentales que vas colocando en cada paisaje.
Esta edición conmigo, suman la experiencia de dos acumuladas, se tornaba de forma transitoria, lo que realmente es increíble, es pensar que ya lo conoces, que navegar es fácil y perderte también, no se cuantas etapas más por el mismo track me dirán, que salvo aquellos puntos que dejaron huella en tu mente, todo es parecido, pero no igual, puedes estar en un lugar diciendo que has pasado por allí y desengañarte en la siguiente secuencia para decir que probablemente así fuera, pero no lo es. En cualquier caso la grandeza y la pequeñez se vuelven constantemente de manifiesto. La soledad y la confianza que te otorga los dos compañeros de viaje que son: La máquina y el GPS, forman ya parte de un solo equipo, tu pasaporte hacia el final del recorrido.
Motivados más por la gente nueva, que por la vieja experiencia, arrancó nuevamente nuestra querida baja Canarias Mauritania, al final abreviaremos para decir III Baja CanMau, parece menos oficial y más de ir por casa, así he interpretado en varias ocasiones
Siempre diré que Nouadhibou y todas las ciudades de este inmenso país son un autentico estercolero, no solo el pasotismo empobrece al hombre, la dejadez, la chapucería, la incultura y la falta de ilusiones, son peor que el hambre, nadie hace nada, por mejorar sus condiciones de vida, la sociedad es pobre y desgraciada, si Allah existe, debería de darle más luz a esta pobre gente. No, Allah es un invento, para respetar las cuatro necesidades diarias. Comer, subsistir, dormir, y beber té. Personalmente me pone malo las ciudades donde paramos, por tanta dejadez. No hablaré más de las ciudades.
En cuanto dejamos atrás la larga hilera de garitos y antros amontonados empezamos a despedir una tarde que amenazaba con dejarnos sin luz, los ochenta kilómetros que separa Noaudhibou de Boulenuat, fue un buen estiramiento para entrar en la dinámica de la aventura. Aventura digo, sabes lo que es una aventura? apareció un lugar encantador para montar la acampada, desde luego no hay que buscar mucho, no hay árboles, ni falta que hace para dormir, el cielo siempre es el mejor techo en estas latitudes y además se muestra bien decorado, como en los atlas del universo que ven los niños en las escuelas de Europa, claro.
Joder, que invento las tiendas de tirar. Bueno lo de tirar es el procedimiento para que se armen solas. Las desenfundas y las tiras. Luego la pones donde más te guste, mejor en llano para evitar desniveles, tampoco te preocupes de limpiar el sitio, si es zona de arena, no vas a encontrar ni una piedra. Buscar una buena compañía para las frías noches del desierto no es mala idea, por ello algunos prefirieron dormir solos y les cundió el frío… si no, que hablen los valientes. O mejor se callen, que ya tiritaron.
Continuara…